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Miryathir

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Miryathir

Mensaje por False King el Sáb Abr 19, 2014 4:38 pm

Miryathir

La Ambición es la clave del Éxito



“Recuerden, todo lo que tenemos es gracias a la benevolencia del Rey”

Hace más de 700 años, esas palabras eran el lema y orden del reino autosuficiente de Miryathir. Construido hace años por un visionario líder, que notó en la tierra todos los recursos con los que los habitantes crecerían y se mantendrían siempre en alto, sin necesidades, sin carencias, y con fuentes de empleo y correcta organización. Este visionario fue el Primer Rey de Miryathir, el más grande administrador de las tierras llenas de riqueza.

El Primero, como fue apodado, supo cómo explotar cada recurso que el fértil territorio le prometía a él y a su gente, y de un modo muy eficiente delegó a grupos de personas para encargarse de trabajar y hacer producir las ganancias. Desarrollaron gracias a su ingenio excelentes técnicas de minería y herrería, herbología y agricultura, incluso el dominio de la medicina y las ciencias químicas se volvieron un hallazgo importante a medida que avanzaban los años, todo bajo la supervisión del excelso monarca, quien no sabía nada, pero si estaba al tanto de aprenderlo todo.

A base de experimentos y pruebas, fueron surgiendo cada vez más nuevos métodos más eficaces que los anteriores a la hora de ejercer trabajos, y la construcción de academias y escuelas para enseñar a las futuras generaciones demostraban dar frutos invaluables. Todo era perfecto…

Sin embargo, la monarquía dejó de ser algo indispensable, cuando el Primero murió.

La siguiente generación de la monarquía también se encargaba de sus determinadas labores administrativas, pero al no ser tan diligente ni sabido como su padre, pues al haber sido anteriormente príncipe fue prácticamente bendecido con demasiados lujos, el Segundo comenzaba a dejar más a cargo a sus consejeros y a los nobles a cargo de las diferentes tareas del Reino.

La situación solo empeoró a partir de ese punto, pues cada generación de monarcas demostraba ser mucho más incompetente y estorbosa que la anterior, decretando cosas que solo traían beneficios a la corona y a sus ministros más cercanos, al punto de que la figura del Rey era la de un hombre cuya única utilidad era ocupar el asiento de mandatario principal para su heredero.

Miryathir empezaba a ser un lugar donde el trabajo de todos era cargar con el Rey, en vez de ser al contrario.

Por los siguientes siglos se mantuvo esa desfachatez, de la familia real pisoteando el respeto que se le llego a tener al magnifico Primero, y de bailar sobre el éxito que él tuvo durante su fructífera vida y su ardua labor de levantar esas murallas con ayuda de los primeros nobles. Sin embargo, algo cambió… Y no fue solo en el reino, sino en el mundo entero.

El Nexo surgió de la nada, y fracturó al mundo en diferentes pedazos, trayendo consigo una misteriosa fuerza que los habitantes de Miryathir jamás habían visto o conocido: El Caos.

Ante la visión de los peligros que el Caos ofrecía, tanto la presencia del temido Señor Oscuro y sus demonios, el Rey de ese momento temió que su paraíso de miel y oro, construido por manos trabajadoras se desvaneciera, y por tanto prohibió a todos usar esa fuerza ominosa y oscura. Por las siguientes generaciones se prohibió que la gente se acercase al Caos, y así pretendían que fuese por los siglos que pasaron entre cada nueva monarquía.

Sin embargo, 100 años después en algún punto de esas generaciones, siendo precisamente en la última de los descendientes del Primero, hubo una sola habitante que decidió ver más allá de las palabras de un inútil que se ahogaba con su voz pastosa producto del vino y comida. Una niña nacida muy adelantada para su época, y que no deseaba respetar esa orden dada hace siglos atrás por un viejo aprovechado.

La hija de la familia Irons, Phyrexis, consideraba que era de idiotas mantenerse arrodillados a la regla de la corona por respeto al Primero, cuando era más que evidente que ni siquiera el mismo Rey respetaba la memoria de ese gran ídolo. Por eso, Phyrexis abrazó al Caos, lo invitó a su alma, y se convirtió en la primera de Miryathir en conocer la naturaleza del mismo.

No pudo notar nada al momento en que permitió que el mismo la cambiara, aun así decidió iniciar su secreto complot contra la inútil realeza y su patético mandato sustentado por el trabajo de todos. Empezó primero que nada, con el asesinato de su Padre y Madre, los dos señores Irons, por ser unos estúpidos que permitían que el trabajo de su propiedad, tanto la parte administrativa como la de sus obreros, cayeran en manos de alguien que ni siquiera se molestaba en ver que hacían. De ese modo, Phirexys pasó a ser la Baronesa más joven a cargo de la más grande industria de minería de Miryathir.

Con una parte importante de la economía del reino en sus manos, Phyrexis comenzó a dar de forma disimulada porcentajes cada vez más bajos a la corona, y obligó a todos los trabajadores, desde obreros hasta empleados administrativos, incluso al ejército privado de la familia Irons, a aceptar el Caos y a obedecerla en todo lo que ella ordenase. Mientras tanto, ella no solo estuvo al tanto de la producción minera de su familia, sino también de arreglar citas con otros nobles y convencer a varios de su punto de vista; por supuesto, debido a la situación en la que estaba, la gran mayoría de ellos estuvieron a su favor.

Habiendo reunido secretamente a más de la mitad de las familias nobles contra el Rey, emprendieron campañas disimuladas y ocultas para eliminar a los ministros a cargo de la autoridad en el Palacio, y a los nobles que aun pretendían mantener su lealtad a una corona cada vez más debilitada. Eso no solo les hizo ganar lentamente una mayoría más evidente, sino que también incrementó considerablemente sus capitales y propiedades al absorber las riquezas de las familias que eran eliminadas. Poco a poco, los rebeldes de manera muy disimulada, terminaron dominando todo el monopolio, bajo el mando de Phyrexis.

Condes y Condesas, Barones y Baronesas, Duques y Duquesas de varias familias decidieron dar el golpe definitivo a esa inútil realeza que ha estado enriqueciéndose con el trabajo de ellos, y dejando las responsabilidades de un Reino sobre sus hombros. Con los ejércitos privados unidos de todas las 20 familias nobles, fueron más que suficientes para destruir a la guardia real y asesinar a todos los que se opusieran a su campaña. El Rey y la Reina de turno fueron expuestos, humillados y ejecutados frente a todos como las alimañas más rastreras, y con ello se marcó el final de la parasítica Corona.

“Aquel que no haga su esfuerzo en algo, no tendrá derecho a nada.”

****

Habiendo obtenido inteligencia y poder gracias al Caos, expandieron sus áreas de trabajo a límites jamás antes imaginados. La Alquimia y la tecnología industrial fueron definitivas a la hora de impulsar una economía grandiosa y darles oportunidades de comercio que multiplicaron sus ganancias y capitales muchísimas veces más de los límites impuestos por el antiguo reinado.

Pero no todo era tan perfecto todavía. Luego de haber sido modificada toda la vida por la presencia del Caos, y garantizar una longevidad impresionante, Phyrexis impuso a un administrador general para controlar al Reino al igual que el Primero lo hizo, cosa que llamó la atención de las sociedades al Otro Lado del Mar, por considerar demasiado peligrosos los avances de Miryathir.

El reino de Nara, tradicionalista y conservador, consideró que Miryathir era un peligro para el mundo, al dañarlo con los avances industriales y la explotación de sus tierras. Planearon entonces, junto con los otros reinos del Otro Lado del Mar, acabar con los tres continentes que decidieron aceptar al Caos para cambiar por completo sus normas. Por tanto, viajarían a través del Nexo para invadir esas tierras, luego de completar un ritual de llamado a los antiguos dioses y eliminar a los herejes.

Antes de darles oportunidad de completar ello, el Administrador principal estableció una creencia divina a una figura trabajadora, que sería el Dios de la Fragua, quien desde el principio de los tiempos labora sin cesar, en representación de ellos quienes han construido todo a base de ideas y esfuerzo.

Con la bendición del Dios del Caos que recientemente empezó a ser adorado por medio de la labor, Miryathir marchó a través del Nexo junto con Calad’Meeth y Kil’Daggoth, usando el vinculo mundial para viajar hasta los reinos del Otro Lado del Mar, y aprovechando lo que los avances tecnológicos les habían permitido lograr, atacaron Nara sin piedad alguna.

Guerreros samurái, ninjas, monjes y espiritistas hicieron su mejor esfuerzo, pero fueron incapaces de derrotar a las armas de fuego y a los acorazados autómatas que no tenían carne y huesos para cortar y romper. Los expertos arqueros eran certeros, pero no podían competir contra rifles y pistolas, ni que decir de las caballerías que fueron devastadas antes de que siquiera lograsen llegar a menos de diez metros de toda una trinchera de hombres armados con arcabuces y mosquetes mejorados con Alquimia.

Tanques de guerra, golems y tropas de tormenta entraron en el corazón de Nara luego de que los debilitaron, y entre ráfagas de fuego y azufre, pólvora explotando y gatillos activándose, fueron extinguiendo poco a poco toda resistencia entre los rugidos de cañones y gritos de dolor y resignación.

Miryathir exterminó Nara en menos de un mes, con bajas demasiado mínimas e insignificantes en comparación a la devastación que llevaron al Este del mundo. Se retiraron como llegaron, dejando humaredas y tierra quemada a sus espaldas.

“El Caos… Es Voluntad e Ingenio. Piensa lo que quieras pensar.”



Detalles a tener en cuenta:

- Miryathir es el reino con mayor capital monetario gracias a que es dirigido por múltiples aristócratas, que se encargan de explotar toda clase de recurso que encuentren.

- Es la ciudad más "moderna" por así decirlo, así que sus habitantes suelen tener en la mayoría de los casos, un grado de acceso a la tecnología. Es un sitio habitado más que nada por alquimistas que trabajen la metalurgia, los pistoleros, y los científicos.

- Suele ser muy calurosa debido al movimiento de la gente y el trabajo que aquí se realiza.

- En el Santuario del Dios de la Fragua se puede encontrar una agrupación de sacerdotes llamados "Tecnomantes" que modificaron sus cuerpos para añadir piezas tecnológicas y así suplantar la debilidad de la carne. Son quienes guían a las personas que acuden a ellos con información basada en puntos lógicos y científicos, a la par de explicaciones teológicas y místicas.

- Su tributo anual solicitado son un cargamento de 500 kg de los metales más refinados de Calad'Meeth, y un cargamento de 500kg de los metales modificados y encantados de Kil'Daggoth.

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