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La fiesta de la Sociedad Secreta de Tryvheim

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La fiesta de la Sociedad Secreta de Tryvheim

Mensaje por True Queen el Lun Sep 29, 2014 10:49 pm



La sociedad secreta de brujas que viven en Tryvheim hace mucho tiempo pasó por una situación difícil.
Normalmente, una vez al año, toda la sociedad sale de su escondite y se pasean por la tierra vendiendo hechizos y pociones extraordinarias a cambio de dinero, para poder comprar comida y reabastecerse nuevamente durante su encierro. No obstante, durante su encierro son completamente ignorantes de lo que sucede en el exterior. Fue un año en particular, hace exactamente 176 años que todo se complico.

Apabulladas contra las nuevas tecnologías que manufacturaba el reino vecino de Miryathir, se vieron sin ingresos que pudieran sustentarlas mientras permanecían ocultas desarrollando nuevos hechizos y pociones. Nadie quería comprarles ni hechizos ni pociones, pues consideraban que había una maquina que podría ayudarlas, o se estaba desarrollando alguna con tales funciones, por un precio mucho menor. Sin duda la tecnología del Reino del vapor de la forja estaba, literalmente, arruinando a la comunidad oculta de Tryvheim.

En una reunión durante la tarde de ese infructuoso día de recaudaciones, las brujas y brujos hablaron sobre el fiasco de sus recaudaciones. Volvieron a su escondite, con poco y nada, lo que trajo un gran problema de abastecimiento. Muchos murieron, viejos y jóvenes. Solo quedaron algunos, muy pocos, que cultivaron resentimiento por la sociedad que les dio la espalda y subestimo a la magia.
Esos pocos que sobrevivieron, volvieron al año siguiente, pero no iban a vender nada, aunque no es que no prepararon nada durante su encierro.  Si no querían nada que les facilitara la vida, pues le ofrecerían algo que se las dificultara… ¡Y gratis!

Amenazaron en cada puerta que llegaron, con horribles males incurables si no se les daba dinero. Y de ese modo cosecharon muchísimo capital, lo cual ayudó finalmente a la sociedad a recuperarse. Mas las pitonisas de Tryvheim empezaron a ver de los cambios que se vendrían en el mundo con mucha anticipación. Al siguiente año, simplemente exigieron comida. Mucha comida que pudiera guardarse, o que al menos, asegurara que sea tan deliciosa que se coma en ese mismo instante.

A medida que pasó el tiempo, esta visita anual perdió un poco el carácter macabro y peligroso que tenia, para inspirar a ser una oportunidad para festejar. De a poco los ciudadanos por iniciativa propia hacían fiestas para recolectar alimentos con mayor facilidad, y evitar a las brujas y brujos tener que transitar demasiado. Claro, la diversión término siendo más importante que el peligro –aun latente si te niegas a invitar comida durante esta noche-.




Este año, usted ha recibido una invitación en un papiro amarillento escrita con elegante caligrafía, invitándole a la gran celebración anual que se realiza en el Castillo de Eones, residencia de la misteriosa Reina Sylth.  Habrá comida, aunque usted deberá traer obligatoriamente algún alimento para donar y venir ataviado con las mejores pintas, que no lo identifiquen; entiendasé esto último que nos reservamos el derecho de mostrar su identidad. Es su oportunidad para codearse con importantes figuras de este y otros reinos. Baile, hable, coma –en lo posible no a otros invitados- e intente no ser grosero. La sociedad de Tryvheim presente está, asegurándose de que la fiesta no sea demasiada tranquila para pasar una experiencia inolvidable.



Atte:
La Organización de eventos de Kil´Daggoth.




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Re: La fiesta de la Sociedad Secreta de Tryvheim

Mensaje por Phyrexis Irons el Mar Sep 30, 2014 4:39 pm

- ¡Carguen las pistolas y pronuncien ese escote, niñas! Esta noche serán la servidumbre, muevan bien el trasero y sonrían de oreja a oreja. - Phyrexis grita a su grupo de chicas disfrazadas de conejitas, una forma de economizar usando el uniforme de trabajo de ellas para las festividades anuales de las brujas lloronas a las que todo el mundo saluda sin miedo. Ser la administradora de Miryathir le da un pase especial a la fiesta y ser una de las cosas que destaque por sobre el resto desde antes de llegar y varios días después de irse, al ser una prueba viviente de superioridad entre ese montón de magos locos que creen en pulpos voladores del espacio. Ella sonríe cuando una de las chicas del casino se dedica a peinarle el cabello, sin necesidad de usar demasiado maquillaje debido a la condición propia que tiene el cuerpo de Phyrexis, cosa que es también la razón por la que puede pavonearse delante de cualquier alquimista o hechicero, porque hasta ahora nadie lograría una mecanización tan perfecta como la ha logrado ella y la invención del metal viviente con el que esta hecho su cuerpo: El terrorífico Phyrexium.

- ¡Orejas y colitas bien puestas, una de ustedes tiene que ganar un premio aunque sea por ser la mas alzada! - Desde la cabina administrativa del tren de Miryathir, le va dando órdenes a todas las chicas que ocupan los demás vagones por medio del intercomunicador. Con el sistema de cámaras de vigilancia las puede ver juguetear como las chicas que son, pero le complace saber que la obedecen y se arreglan con sus indumentarias de trabajo con algunos detalles adicionales para hacerlas destacar la noche de los disfraces, y hablando de disfraces ella no llevaría ninguno en esa ocasión, por una pequeña promesa que mantiene con la Reina de Calad'Meeth. No participarán en esa clase de cosas, sino que se encargarán de hacer juegos relativos a los correspondientes reinos, como la ruleta royale o ver quien puede cortar una bala en dos. Tuvo peticiones este año de dejar subir pasajeros que quisieran asistir por su cuenta, ya que era todo un tren y había espacio de sobra, una excusa que no la llegó a convencer del todo pero tampoco tenía ánimos de rechazar. Con suerte una conejita se enrollaba con un pasajero y luego tendría que pagar por eso.

Viajar en tren era algo especial aunque lento si se comparaba con los viajes que se pueden hacer por el nexo, pero es mas relajante y da oportunidad de hacer planes o retoques. De hecho recuerda que se sugirió que este año la fiesta fuese en el vínculo mundial, pero los altos rangos de Kil'Daggoth cedieron el castillo que parece una ciudadela de lo grande que es, lo cual le hizo pensar que debía llevar bastante comida y asistentes, y los guardias obligatorios que nunca deben faltar. Lleva unas cosas que serán los premios dados por parte de su administración y que sabe que les gustarán a la gente, incluso a los sensibles que se quejen por sus preferencias a las espadas sobre las armas de fuego.

Al pasar unas horas llegan finalmente a la tierra de los pulpos voladores. Por supuesto que también traerían vehículos a motor solo para lucirse frente a la gente, esta vez habría de ser un auto pequeño pero lujoso, seguido por algunas limusinas para transportar a las chicas, y varias motocicletas donde van los agentes de la guardia de hierro de Miryathir, que llevan sus disfraces variados y sus arcabuces, carabinas -y un sinvergüenza que lleva una bazuca real- a sus espaldas. Igual la administradora se prepara dando los últimos retoques a su vestido y guardando su revolver dorado en una pistolera atada a su pierna, oculta bajo la falda.

El viaje en auto siempre le es divertido, y es obvio que ella conduce su propio vehículo, sin importar mucho que casi atropella a unos cuantos y derribo un farol orgánico de una calle gracias al blindaje de ese armatoste que sería capaz de dejar de aplastar un tanque. Se abre paso por la ciudad siendo seguida con mayor cautela por su gente, y pisa el acelerador cuando está llegando al castillo del tamaño de un pueblo, haciendo que las ruedas suban esas escaleras que llevan a la entrada y le ocasionen una risa desquiciada al recordarle tanto los prototipos de parques de diversiones que piensa instalar en un futuro. Lanza la invitación antes de pasar con todo y carro por la puerta al aprovechar que es un modelo descapotado, sin contemplar la idea de bajarse hasta que llega al salón de fiestas con el suficiente ruido para no tener necesidad de presentarse. Haciendo que todo el mundo se quite del medio por su propia seguridad, maniobra el volante con un giro brusco de 180° y con eso culmina su llegada.

Phyrexis desconecta las llaves que inician el motor y se pone de pie en el asiento, muestra su sonrisa de grandiosa felicidad y extiende hacia arriba sus brazos, en una señal de remarcar su necesidad de destacar, como si no fuera suficiente haber entrado conduciendo un auto que hay que agradecer que el tamaño de las puertas es tan grande que permitió que pasara. - ¡Ahora que estoy aquí la fiesta de verdad puede empezar! - No hay retraso entre decir eso, y el comienzo de la entrada ensayada de las chicas en su disfraz de conejo, al ritmo de una alegre pianola salida de los reproductores de sonido del armatoste móvil de la administradora. Las chicas entran en dos filas diferentes, llevando los tributos a las brujas y los bocadillos especiales de Miryathir para los invitados. Acto seguido, unos ingenieros y autómatas entran en carrera y recorren desde la entrada del salón hasta el final del mismo, y construyen un escenario en menos de tres minutos gracias al hecho de llevar todas las piezas ya ensambladas. Listo el terreno a la hora de recibir a las bandas de músicos de cada región para que hagan sus números sin mucha importancia aparente que el auto de Phyrexis quedara enterrado entre toda esa madera y metal.

El telón rojo se abre despacio y la administradora camina serena hasta quedar en centro del escenario. Su equipo se posiciona abajo, sus chicas se forman en línea detrás de ella, y en sincronía con la señora de hierro hacen una reverencia en la última nota de la canción, para abandonar la tarima y hacer cada quien disfrute de la fiesta. Por su parte, Phyrexis en un principio busca sentarse en una de las sillas de los extremos para relajarse del viaje antes de hacer alguna travesura. Que empiecen los bailes y que canten los improvisadores, con eso ella tendrá idea que broma jugar para entretenerse.

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Re: La fiesta de la Sociedad Secreta de Tryvheim

Mensaje por Chikao el Miér Oct 01, 2014 8:07 pm

La atencion de Chikao que atrajo la invitacion, que acaba de traer el hombre de lentes oscuros hacia un poco sospechosa, lo mas curioso fue que estaba estampada con el sello real...

-WOW! Esto es...?-

"Si, con un demonio... ¡¡¡LO ES!!! O PREFIERES CONTINUAR CONTEMPLANDOLO ABRELO YA!"


"Ajha... Id al Castillo de Sylth, traed comida e ir bien vestido..."


"¿Porque demonios lo pones en esos términos? Es una invitacion formal al Castillo de Sylth nuestra Soberana, deberías ser mas respetuoso..."


"Vale!...Vale!... esta bien, ceniciento, os ha invitado vuestra reina a un baile formal, al precio de llevar un platillo digno de un gourmet... ¿que vais a preparar?"


"Ehhhh.... esa es una muy buena pregunta... ¿sabes..?"



Para Chikao, quizás la complejidad residia en que no conocia la cultura culinaria del lugar, por lo que requirio un poco de investigacion previa...


Según habia logrado averiguar, habia un platillo, no muy dificil de preparar, y popular, era un platillo de vegetales... Que incluia, de manera curiosa, todos los nutrientes necesarios, dejo listas lo que penso serian al menos 10 porciones... Iban a presentarse en el lugar lo mejor de lo mejor. Y no podía darse el lujo de pasar desapercibido ante los demas, su ingenio debia dar el máximo, una vez mas...


Fue asi que luego de algunas agobiantes y largas horas de diseño y construcción estuvo listo el nuevo prototipo de moto, con la posibilidad de hacer interfaz con su armadura, convirtiendo la moto en un paquete de armas y propulsion, haciendo que en conjunto, fuera algo no visto hasta el momento o al menos era lo que pensaba Chikao.

"¿Exoesqueleto movil...? Nah, muy trillado...¿Como he de llamaros...? ¿Unidad de Infanteria Pesada Movil?... no eso es largo y nadie lo recordaria...."


"Nombrala Devastadora.... Así todos le veran con temor... y le asociaran tu nombre a la palabra..."


"Nombre clave:VR055.... hmmm... nosotros dos le diremos Devastadora..."


"Lo importante es el espacio de carga!"


"¿180 kgs?? ¿Crees que es suficiente...?"



Cargó todo, luego de haber hecho algunas pruebas basicas, y se dirigio hacia el Castillo... Era un viaje largo, por lo que prefirio activar el modo combativo... Espero salir de lo que podría llamarse urbe, y entonces, unos momentos de duda, para luego presionar el boton, algunos segundos pasaron, la moto siguio el curso del camino cuando presiono el acelerador y la rueda delantera se elevo en el aire mientras la trasera seguia unos momento mas en tierra, unos momentos mas y Chikao estuvo en el aire, con la moto debajo de el...


Chikao sintio el efecto del cambio al quedar suspendido en el aire mientras seguia avanzando en direccion vertical diagonal... Todo salio deacuerdo a lo planeado, todas las piezas se habian reacomodado tomando una forma bipeda, en ese instante, Chikao empezo a volar en su nuevo prototipo de exoesqueleto...


Tuvo que mantenerse en el trayecto a no mucha altura, no mas de cuatro metros... No queria se tomara su aparicion como un elemento bélico, a pesar de que tenía todos los ingredientes para serlo.

Pensó que en la Frontera tendria inconvenientes, pero la invitacion era tambien un salvoconducto... Por lo que el problema, de un momento a otro se esfumó, le tomaron por un desquiciado millonario amigo de la Reina, por ello, hicieron la suposición de la invitacion...

Le indicaron que siguiera el rastro de la gente que se apiñaria para llegar... o que siguiera las lineas del ferrocarril. Asi hizo, y siguió las lineas del ferrocarril.

Se detuvo en la entrada del castillo. Le hicieron señas para que ingresara con el vehículo, ingreso por la puerta principal, un alto porton de rejas le saludaba imponente, le solicitaron se identificara, Chikao procedio de la misma manera que en la frontera, mostrando la invitacion... La moto quedo no muy lejos de la entrada de la puerta del castillo, como un biciclo.

Lo que Chikao encontro al llegar, simplemente excedía por mucho lo que esperaba... Todo un ejercito de jovenes y voluptuosas mujeres... ¡Vestidas de conejitas!

Al verle descender de la moto, una de ellas procedio a acercarse a Chikao para recibirle, se detuvo primero a observar la moto, y luego a quien venia en ella.

Chikao con una sonrisa un poco nerviosa, le saludo y le pregunto si a ella debia de entregarle lo que habian pedido que trajera como entrada. Inclinando un poco hacia la izquierda su cabeza, mientras se colocaba el dedo indice entre sus rojos labios, respondio asintiendo con la cabeza, Chikao saco de un compartimiento la comida, y se la entrego a la jovencita, que a su vez llamo a otra usando algun tipo de intercomunicador ubicado en su muñeca.

Mientras aparecía la otra jovencita, la joven le recordó que era un evento de etiqueta y que no podría pasar de la puerta a menos que cumpliera con la etiqueta, le pidio se diera vuelta, explicando que tenia que cambiarse para poder cumplir con la exigencia de la etiqueta. Eran tres piezas, saco pantalon y chaleco, todos de color negro, camisa del mas blanco color y para rematar una corbata de un suave color salmón.


En pocos instantes el traje estuvo listo, Chikao podria pasar de la puerta principal, y conocer a las personas mas influyentes... Las dos conejitas le acompañaron hasta la entrada, luego de lo cual, cada una fue en una dirección opuesta.

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Re: La fiesta de la Sociedad Secreta de Tryvheim

Mensaje por Eliseo Toscana el Jue Oct 02, 2014 2:24 pm

Momentos así es donde recuerda lo que fue su infancia. La presión de ir bien vestido, ser protocolar, dar una buena impresión, ser amable y sobretodo dar la impresión de estar disfrutando de su estancia. No, no odia las fiestas, ni le molesta que la gente en efecto, disfrute con ellas. Pero a su gusto personal no puede hallar la chispa de su encanto. No está dentro de lo que suscribe en su cabeza como diversión. Diversión para él es estar en paz en su jardín cultivando rosas tan rojas como la sangre, o degustar algún té mientras puede contemplar algún paisaje. La música es relajante, si, pero no desea bailarla al son monótono de otros tantos que siguen al mismo paso. Una fiesta, es algo perturbador a su calma. Es un lugar donde la música es fuerte impidiéndole siquiera pensar, donde no se puede contemplar las rosas porque es de noche y porque seguramente la única bebida que van a otorgar es la del vino..

-Que angustiante situación…- Piensa, mientras se sujeta su cabeza como si deseara desaparecer de ese lugar. Obviamente no lo logra, pero si escucha mejor el sonido del metal moviéndose, a las hordas y hordas de trabajadoras del casino cuchichean entre ellas… Sobre él. Quizás es solo eso la causa de su malestar… No le gusta ser visto como un algo interesante, pues es solo una persona y nada mas… Ni nada menos… Cosa que varias niñas de aquí lo ven como un pedazo de carne, cosa que lo molesta un poco, pero trata de disimularlo.

Finalmente arriban, y el solo va a esperar a que todo termine de relativamente rápido. Mas que nada el armado de un escenario que Phyrexis le ha comentado sería muy necesario para animar las fiestas de ese Reino. Kil´Daggoth, encantadoramente misterioso, como todo lo que el viento arrastra de allí hacia otros lugares y personas. Le ha tocado golpearse con algo que ha nacido en ese lugar, siendo inexplicable su funcionamiento, obviamente, por ser un completo nulo en cuanto a cosas de hechicería y contratos mágicos se tratase. Más de una vez esa magia lo ha estafado...

Va a acercarse con cautela, cargando entre sus brazos una bandeja de cristal con diversos tipos de pasteles. No está familiarizado con estas costumbres, pero en sus lecturas, varios libros han descripto que llevar cosas de sabor dulce y algo saturadas en azúcar era muy bien visto por los jóvenes de la sociedad secreta de Tryvheim. Espera por su parte, que eso sea suficiente ofrenda. No va a negar que pretende pasar una noche con un perfil bajo, sin desear encontrarse con sorpresas.. Algo desagradables. Le gustaría mucho también, en lo posible, encontrar a alguien que mantenga su mismo perfil para que de ese modo pudiera intercambiar algunas palabras en una amena conversación. El tema de la misma podría variar y adaptarse cuantas veces fuera necesario, ya que debería durar hasta que todo se termine. O hasta que alguno decida irse.

Se sienta en una mesa cualquiera, una que podría estar algo oculta. Se sienta, mientras observa al lugar y como de apoco arriba gente. Interesante por donde se le mire…

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Re: La fiesta de la Sociedad Secreta de Tryvheim

Mensaje por Pharys Azure el Lun Oct 13, 2014 12:55 am

- Uhh... - Un quejido muy cómico sale de los labios de Pharys cuando se siente llegar a la tierra de los hechiceros locos, porque los caballos empiezan a murmurar entre ellos sobre lo maligno que se siente el aire en el ambiente; no ha tenido otra opción que ir dada la insistencia de su reina y las molestias que se tomó preparándole un disfraz que sería digno del atuendo de una princesa. No es que le desagraden las cosas lindas ni los vestidos femeninos, es solo que ese le resulta un tanto incomodo por tener algunas partes demasiado descubiertas en su diseño, encima que va a estar en un lugar donde seguro no conoce a mucha gente y puede que tenga que estar en presencia de ciertas cosas que no dan mucha confianza que se diga. Cree en que no habrá peligro en esa fiesta donde hay que pensarlo dos o doscientas veces si se quiere causar alboroto delante de personas que pueden borrar a quien sea con un chasquido de sus dedos, no necesariamente hablando de magia sino de la dueña de Miryathir que haría que cualquiera sea acribillado a balazos si se le canta.
- Chicos, ¿esta todo bien? ¿no hay problemas en el camino? - Phrays pregunta asomando la cabeza fuera del carruaje que la transporta para que los caballos que la llevan puedan escucharla. No es que vaya a salir huyendo en ese momento al querer evitar esa fiesta, sino que no está de mas tener seguridad y sentir que nada inesperado puede pasarle en un viaje como ese vestida como está.

- Nada de que preocuparse, espero. A la primera irregularidad me voy a dar la vuelta a la izquierda y devolverme a casa. - Dice uno de los caballos en un intento de crear seguridad, sin poder quitar del todo la propia alerta que debe tener al haber tenido también por su parte un entrenamiento digno de una montura para la caballería, lo que quiere decir que en una situación peligrosa sabrá como responder.
- Preferiría a la derecha. Siento que si hay un percance, todos los que nos siguen van a girar a la izquierda y nos bloquearan la carrera. - El caballo del lado le responde con calma, es quien se ve mayor de los dos, Pharys imagina de inmediato que seguro ha de ser un veterano con bastantes años, a sabiendas de la sorprendente longevidad que llegan a tener los animales en estos días.
Pharys se fuerza a si misma a sentarse y largar suspiro que intenta liberarla de su angustia. Reposa ambas manos sobre su falda para permanecer erguida y estoica en ese viaje que la hace saltar cada tanto por alguna piedra en las calles o una que otra curva que tomar. Para entretenerse, saca de su disfraz la invitación que recibió y la vuelve a leer una y una otra vez, segura de que ya ha hecho eso unas cien veces al menos buscando tener algo que hacer en ese viaje que le parece eterno, aunque el carruaje lo hizo atravesando el vinculo mundial por lo que llego de Calad'Meeth a Kil'Daggoth en cuestión de minutos.

Entre leer y releer la nota una y otra vez, el tiempo se pasa de forma inadvertida y termina por llegar al castillo. Pharys le tarda un tiempo asimilar que se han detenido porque han finalizado el viaje y es momento de que ella baje a sumarse a la fiesta. Luego de suspirar fuertemente para recobrar su compostura, abre la puerta del carruaje y comienza a bajar del mismo con una delicadeza propia del orgullo de su reina, no por lo fina sino por la actuación que debe mostrar. La verdad es que hubiese preferido llevar un disfraz donde pudiese usar un pantalón, caminar con faldas tan largas no es algo que la haga sentir muy cómoda o ágil, no son muy buenas en emergencias y ella debe estar siempre lista para el llamado de la caballería. Al pasar al lado de los caballos que la trajeron, hace una reverencia y les sonríe como gesto de cordialidad. - Gracias por traerme. Veré si puedo traerles algo de comida de la fiesta. - Lo mejor que se le ocurre para pagarles es eso, un gesto que signifique verdadera gratitud, porque en serio la han llevado de gratis sin pedir nada a cambio.
- Ni te preocupes niña, ve a divertirte, daremos unas vueltas por ahí a ver si alguien necesita que lo traigan. - El caballo mayor habló mientras empezaba a moverse, y así las dos monturas de Calad'Meeth se van arrastrando un carruaje a aprovechar la estadía en el lugar. Pharys se da la vuelta entonces, se acomoda la tiara en su cabeza, y camina en dirección a las puertas del lugar. Muy protocolar se comporta al momento de saludar, sonreír, entregar la entrada a una chica que muy amablemente la recibió y guio hasta el salón de fiestas o lo que en ese momento era el salón de fiestas. Por suerte parecía lo bastante concurrido como para que no la notaran así que podría pasar desapercibida un poco, al menos hasta que consiga un rostro familiar con quien pasar el tiempo. Ya estaba ahí, así que lo mejor sería ver que pasa.
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Re: La fiesta de la Sociedad Secreta de Tryvheim

Mensaje por Aeolos Sakya el Miér Oct 15, 2014 12:32 am

Aeolos se había despertado esa mañana en un cuarto lleno de libros desordenados, durmiendo sobre un escritorio. A su lado había un enorme libro, titulado "Diccionario Enciclopédico University de términos de artes empáticas y hechicería", con otro igual de grande pero mas viejo titulado "Onmyodo para nuevas generaciones." Y uno ligeramente mas pequeño que decía "Equivalencia de terminos y definiciones médicas." Mas adelante de él estaba un papel que parecía llevar de título "Nuevas formas de unir el conocimiento antiguo con las ciencias modernas." Era su trabajo mas reciente y, afortunadamente, lo había terminado.

Se levantó, con algo de dolor de espalda, sin extrañarle el sentirlo, sabiendo que era por no dormir en una cama. Se levantó, y leyó el papel que había escrito, calentando y posteriormente tomando un café. Viendo que no había ningún error (podía haber escrito eso medio dormido, pero eso no le iba a impedir traducir con buena gramática y ortografía), decidió alistar el documento para enviarlo, cuando notó algo en el buzón de su puerta. Era una invitación a la legendaria fiesta anual de Tryvheim.

Y así, horas mas tarde, vestido con una camisa blanca con corbatín, un saco y pantalón de una tonalidad mas oscura que la camisa, zapatos negros y un largo abrigo café (algo delgado, era mas bien como una decoración, en los últimos meses había perdido sensibilidad al frío), había llegado a aquel lugar.

Pensó que podía darse el lujo. Ya había cumplido con sus pendientes, y los que no ya no podrían ser compensados, tenía tiempo libre después de varias semanas... una fiesta no sonaba tan mal, ya tenía tiempo de no dejar su departamento (al cual le vendría bien una limpieza, o por lo menos un reacomodo de cosas).

Entró con un paso elegante al legendario castillo, pasos firmes y derechos, con sus manos a su espalda, en pose de poder y fuerza (algo que había practicado ese día, tanto tiempo sentado le había hecho encorvarse, y era bueno mejorar su postura y caminar. Y se vería fuerte y seguro además, y el pensarlo lo hacía mas creíble). Llevaba una bolsa con un contenedor sellado para evitar que el guiso que llevaba se saliera, y una bolsa con rebanadas de pan. Sabía la tradición y quería ir lo mejor posible, las únicas ocasiones que llevaba ese tipo de ropa era para encontrarse con un cliente (algo poco usual, pero que resultaba para una buena imagen, y que producía el efecto de negociar mas fácilmente tarifas altas)

Había visitado pocas veces Kil'Daggoth. En realidad era algo que lamentaba. Aunque no le agradaba tanto la atmósfera, era algo muy beneficioso. No obtenía muchos libros o documentos de ahí. Y tampoco se le pedía traducir algo de ahí o adaptar un guión escrito en esa tierra, pero sabía que la ciencia y artes eran muy desarrolladas en ese país. De cierta forma, ir a divertirse -aunque en retrospectiva, le hacía sentirse confundido, no conocía a nadie y probablemente no le hablaría a mucha gente, ¿podría divertirse el suficiente tiempo para no irse a la media hora?- parecía una buena forma de compensarlo.

Escuchó atrás de él una voz femenina hablando fuerte. Probablemente era alguien que acostumbraba a hablar con ese ímpetu de voz, no notó que hubiera forzado la garganta al elevar su volumen. Pero sus pensamientos se distrajeron cuando notó a una hilera de chicas entrar, vestidas de conejitas, cosa que le hizo estar distraído varios segundos, sudando frío.

-Okay, al menos eso disfruté -dijo en voz baja, viendo a las chicas continuar su avance de coreografía. Pasó varios segundos distraído, mas de lo que admitiría, hasta que algo lo sacó de su embobamiento. Un sonido motorizado mucho mas fuerte.

Una motocicleta, lo cual era obvio, las motocicletas normalmente tienen un sonido de motor mas fuerte, para poder avisar de su presencia a otros vehículos de mayor tamaño y a sus conductores, que podrían no notarla. Suspiró. Quien acabara de llegar, además de la mujer que trajo a las conejitas, lo había hecho con mucho estilo. En retrospectiva, él se veía demasiado... normal.

Se sentó en una banca que encontró, dejando la bolsa de comida a su lado, preguntándose que iba a hacer en ese punto. Sacó un pequeño cuaderno viejo del bolsillo interno de su abrigo, pasó rapidamente las hojas y volvió a guardar el cuaderno en donde estaba. Debía admitirlo, desconocía el protocolo de esos eventos. No la tradición, sino el que hacer en sociedad.
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Re: La fiesta de la Sociedad Secreta de Tryvheim

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