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Café y actualidad social. [Privado]

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Café y actualidad social. [Privado]

Mensaje por Eliseo Toscana el Vie Mayo 02, 2014 2:29 pm

No es precisamente que Eliseo viva solitario. Lo que realmente sucede, es que su vida se desarrolla normalmente rodeado de personas, pero sin poder erradicar de su pecho ese sentimiento frio y vacio que únicamente la enfermedad y poca misericordia soledad puede brindarle. El ser casi un guía turístico, no obstante, le ayuda a paliar esa sensación al interactuar con las personas que visiten la Fortaleza de Hierro, sonriéndoles amablemente y contándoles con la emoción de una primera vez, esa historia de la cual esta empezando a causarle una sensación de hartazgo. No hay que ser excesivamente joven para saber que ha sucedido con el Reino de Myrathir antes de que la monarquía sea una estampa vieja de lo que durante muchísimo tiempo fue. Ahora, lo más importante era el parlamento de burgueses en su mayoría, que solucionaban los problemas de casi todos a base de ingeniosos y muy bien logrados tratados de comercio y leyes económicas que hacían a esa patria, una nación de avanzada. Debía admitir, que sin esa intervención, la gente de Myrathir habría abandonado hace mucho sus deseos de trabajar, puesto que en definitiva, jamás llegaba el progreso al más sacrificado.

Es por eso, que esa tarde, esta atendiendo a la venida de un grupo de obreros, los cuales han de colgar una gran pintura realizada por artistas del vecino país Kil´Daggoth. Aprecia siempre, enormemente, la habilidad innata para hacer arte de esos foráneos, ya sea con magia, oleos o sus propias personas. Podrían llamárseles excéntricos, pero no puede juzgar a nadie de este continente, ya que todos comercializan con almas. Suspira, abstraído en la mirada de la Administradora del Reino, que a pesar de ser pintada, es fuerte y dura como podía recordar de sus mas tiernas memorias. ¿Aunque porque debería estar una pintura de ella en ese lugar? Porque se ha dado una orden de abrir un ala de exposición económica del Reino, encargándose de mencionar con lujo de detalle los planes que han hecho a este lugar el sueño de cualquier inventor. Aunque hay planes más llevaderos dentro de lo propuesto, porque hablar solo de economía puede ser tedioso. Quizás mas adelante, pueda prestarse el lugar para realizar debates entre quienes visitan el lugar, y entre quienes ya estudian alquimia en el mismo.

¿Por qué no? Siempre podría aspirar a la visita de un magnate que de charlas motivacionales a aquellos que no tienen más que su propia alma para empeñar. Claro, primero debería existir disposición. Podría comentárselo por ejemplo ahora a su visitante. Un viejo amigo con el cual ha podido entablar una relación de compañerismo bastante estrecha o eso podría al menos decir el. Si bien es cierto, que es muy probable que eso se deba más que nada, a que nadie cerca de Eliseo puede permanecer violento, él considera que este hombre es mucho más de lo que aparentan y dicen los rumores bien enfundados sobre su visitante. ¿Un monstruo, un asesino, una persona que sin alma cosecho millones de ellas? ¡Pero si se trata de un caballero muy elocuente! Como cada vez que se juntan los jueves por la tarde, como ese día, pasadas unas horas del almuerzo, para beber unas cuantas tazas de café y debatir sobre las noticias semanales.

Solo espera que en esta ocasión, el instinto del guerrero lo guie hacia esa nueva ala que están preparando para ser inaugurada. Afuera de ella, preparada hay una gran mesa de roble –como las pocas que quedan tras la tecnológica y metalúrgica innovación de la nación-, con diarios, café bien fuerte y una que otros productos panificados.

Un encuentro de señores, clásico, y lleno de lo sublime que supone un rey sin trono y un militar que ha ganado una conquista.


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Re: Café y actualidad social. [Privado]

Mensaje por Revan Lahbach el Mar Mayo 06, 2014 8:12 pm

Al hombre de cabello negro y largo le habían encargado ir a la Fortaleza de Hierro, y acepto de muy mala gana, no le gustaba ir a ese sitio pero debía supervisar en persona lo que sucedería en el día, además tenía que participar en una reunión. Ciertamente había distinción entre la zona más rica del reino y la parte de trabajo de este, hasta él mismo consideraba que alguien de su status no debería ir allí en persona, pero por otro lado pensó que salir un poco de sus aposentos no le harían nada mal. Junto con un puñado de sus soldados, que serviría como su guardía personal, se dirigió a la Fortaleza de Hierro.

No se tardo demasiado tiempo en llegar, el ambiente de las fábricas y el calor intenso se hizo notar al instante, además del humo característico que salía de las fábricas, creando como una especie de niebla negra que rodeaba la gran área de forja. Aquí era donde trabajan hombres en la creación de todo tipo de cosas, desde utensilios de cocina hasta el armamento del reino. Revan sentía que no pertenecía al lugar que veían sus ojos, aunque claro, alguien como él prefería los sitios que dieran cierto aire de grandeza al mirarlos, como era de esperarse de un hombre que vivía en el Royale.

El tren se detuvo en su respectiva parada, la puerta se abrió en dos y Revan fue el primero en bajar. Al pisar tierra llamó la atención de los trabajadores que pasaban cerca, pudo oír los murmullos, se preguntaban el porqué de su visita y el solo se limitó a sonreír. Un hombre se le acerca, aunque fue parado bruscamente por los soldados que lo custodiaban, informándole que alguien lo esperaba.
—Oh, entonces será mejor no hacerlo esperar más —comentó, y lo condujeron a donde lo esperaban. Paso caminos donde pasaban los trabajadores llevando y trayendo cosas, su presencia causaba que los transeúntes se hicieran a un lado para dejarlo pasar. No podían no mirarlo al pasar. Sabían quien era y les llamaba la atención su presencia, tanto que inspiraba un poco de temor.

Llegó al lugar indicado, Revan levantó su mano para indicarle a sus hombres que se fueran a hacer su trabajo, él cual también es el suyo pero bueno, las ventajas de ser él. Entonces el hombre de pelo largo oscuro vio a quien lo esperaba en la mesa de roble, algo raro de ver, ya que no quedaban muchas en la época actual del reino, pero no por eso perdía su encanto.

—Vaya, vaya, el niño ha crecido. Tiempo sin verte —dijo Revan, siendo esta su forma de saludar, con un tonó burlón. Se acomodó en una silla vacía y arregló su corbata que la veía, según él, mal ubicada. Observó la taza llena y el olor que emanaba de ella, supo rápidamente que se trataba de café. Tomó la taza con la mano derecha y le dio un pequeño sorbo.
—¿Y a que se debe tal encuentro? Debe haber una razón por la que usted este aquí... —preguntó con su voz grave, viendo por unos segundos a quien tenía enfrente, esperando una respuesta mientras, tomaba el diario y leí el título más grande de la primera hoja.
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Re: Café y actualidad social. [Privado]

Mensaje por Eliseo Toscana el Vie Mayo 09, 2014 5:39 pm

Estaba realizando los últimos retoques de la mesa. No era demasiado bueno en eso, pero algo pudo aprender de las mucamas que normalmente llevan la comida de la cocina a algunos estudiantes y profesores que habitan en la fortaleza. En esta ocasión, Eliseo no quiso ser demasiado incordia –pues sabía por propia experiencia, que era esa hora donde mayor pedidos había y menos personal estaba presente para prepararlos y llevarlos-. Más no era nada importante, el servir el café y acomodar un poco las sillas en ese pasillo. Muebles de un material carísimo en su país, pues lo rustico no es la mayor producción e importar arboles y madera para muebles es demasiado caro. No cabía duda alguna de que estos muebles eran un legado antiguo de lo que fue la monarquía de Myrathir de donde él nació, y por extrañas razones que no quiere explicar, continua bajo su nombre.

-Ahí viene…-
Pensó, mientras lo veía llegar a lo lejos, con un paso imponente como normalmente se esperan de los generales de ejército. Eliseo, mientras, lo esperaba de pie con una amena sonrisa típica de esa gente que hace mucho no se ve y se le aprecia lo suficiente para extrañar.  Sir Lahbach lo saludo de un modo atípico, pero no cuestionable. Había que agradecer que fuera de cierto modo amigable, pues su fama era conocida por toda su servidumbre y otras ajenas, que tenía un carácter de perro rabioso. –Bueno, no creo realmente haber cambiado mucho en un mes…. Pero si usted lo dice, confió plenamente en su palabra, Señor.-  Contesto, con suavidad, mientras se acomodaba un poco sus ropajes, disponiéndolos a poner más elegantes. Su compañero mientras, se había sentado ya y dado un sorbo d café. Obviamente, como todo magnate, no perdía tiempo y fue claro en lo que el deseaba saber. Claro, el interés que podría tener realmente se vio cuestionado cuando tomo el diario para darle una ojeada, aunque eso no ofendió al príncipe.

-No sé si ha notado que ha sido completamente reacondicionada esta ala de la fortaleza…- Dijo Eliseo, mientras se acomodaba una taza de café para el mismo. Y aunque su apariencia sugiere que prefiere los sabores suaves, cualquiera podría mirarlo con extrañeza al ver que daba el primer sorbo de su café sin siquiera agregarle azúcar o endulzante alguno. En sus facciones, tampoco había señal alguna de desagrado o esfuerzo para tragar el líquido que bien podría haber estado con un sabor lo suficientemente fuerte como para levantar a un muerto, o una legión de ellos. –La respetable Phyrexis ha decidido que se cree un ala nueva de exhibición dedicada a medidas económicas. –Dijo en primer lugar, mientras daba otro sorbo de café, contemplando las puertas abiertas que dejaban entrever parte de la exhibición que sería un nuevo lugar de recorrido para aquellos que quisieran conocer a su reino de un modo más didáctico. Es imposible, desde su posición, escaparse de la mirada de esa pintura que acaban de colgar, lo suficientemente grande  como para que sus ojos se claven con total claridad sobre su figura. Podría haberle recorrido por su espalda, pero no le pasó.

-Me preguntaba si le gustaría venir de vez en cuando y narrar sobre su perspectiva sobre el crecimiento económico del reino desde que Phyrexis asumió el control de la economía. No consideró a nadie mas apto, considerando su progreso desde el momento al que me refiero.- Dijo, dejando su taza de café sobre el plato nuevamente, esperando alguna respuesta, ojala, afirmativa.

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Re: Café y actualidad social. [Privado]

Mensaje por Revan Lahbach el Jue Mayo 22, 2014 9:01 am

Escuchó lo que dijo Eliseo pero solamente se limitaba a seguir tomando de su café, el cual no tenía ningún endulzante y era tan amargo y fuerte que hasta una persona normal le costaría tragar el líquido. Pero él no, ni siquiera se inmutaba al tragarlo, ni tampoco cerraba fuertemente los ojos debido al gusto. Apoyó su dedo índice en la tapa del diario y lo corría a medida que avanzaba en la lectura, hasta que se detuvo. —¿En serio paso tan poco tiempo? —preguntó, había olvidado la última vez que vio al joven, claro, un hombre como él, tan ocupado como quedarse a hacer uso de los lujos en su residencia, le hacía olvidar ciertas cosas, que generalmente le resultaban insignificantes. Corrió el diario a un lado, pues no encontró nada interesante en el papel, y siguió tomando de su café hasta terminarlo por completo, mientras escuchaba las palabras de quien tenía enfrente.

Miró a su alrededor con sus ojos color carmesí, cuando Eliseo mencionó la modificación en la parte de la fortaleza, otra cosa a la que no le daba demasiada importancia.
—Oh…que bien —dijo como respuesta, sin mucho ánimo, demostrando su interés por ese asunto, jugaba con la taza que tenía vacía. —¿Tienes más café? —le preguntó, ya que no veía cerca a ningún sirviente o algo que se le parezca. Mientras esperaba para que volvieran a llenar su taza, siguió escuchando lo que decía quien estaba enfrente de él. Parece que Phyrexis ordenó la creación de una exhibición para las medidas economías, mientras oía eso, el hombre de traje alzaba una ceja, preguntándose a que quería llegar. —¿Era eso…? Das demasiadas vueltas para un pedido tan simple ¿No lo crees? —dijo mientras suspiraba y aclaraba un poco su garganta. —No —fue la respuesta al pedido del hombre, continuó. —Tengo otros asuntos que atender antes que dar una explicación de economía a quienes vengan a visitar esta zona ¿No sería mejor tener un especialista sobre el tema hablando aquí? —dijo con cierta molestia al pedido del hombre, dando otra opción posible, mientras seguía jugando con la taza vacía.
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Re: Café y actualidad social. [Privado]

Mensaje por Eliseo Toscana el Mar Jun 03, 2014 12:02 pm

Cuanta decepción, el oír finalmente las últimas palabras que dictaminan una rotunda y firme negativa ante su pedido. Eliseo simplemente suspira, sin mucho más que hacer al menos en cuanto a su invitado de esa tarde. Sin embargo, el dolor del rechazo es poco comparable a lo imprevisto, pues sostenía entre sus malabares de esperanzas, la desazón. Conoce al señor que tiene al frente lo suficiente como para saber que sin duda alguna podía simplemente negarse a su petición.  Y tal como ha pasado, no le queda otra opción más que seguir con su vida adelante. Y comenzar obviamente a pensar, en alguien que supiera lo suficiente de economía como para poder tomar el puesto que está necesitando otorgar.

-No conozco a muchos, a decir verdad. En todo caso, ahora tengo la esperanza de que capaz usted, pueda llegar a conocer alguno que pudiera recomendarme para este puesto.- Dijo, mientras se volvía a parar para tomar la cafetera de hierro, y volver a llenar la taza de su invitado. Esperaba que al menos con esa simple acción, pudiera calmar un poco los ánimos que tenia, cosa que podía deducir fácilmente por las facciones de su rostro que empezaban a arrugarse cual higos secos.  Como bien termino de servirle más, acomodo nuevamente la cafetera y ocupo su lugar, ahora ya tomándose el tiempo de diluir el azúcar que había caído en el café. Finalmente pudo degustar un poco su bebida, lo cual era bastante fuerte, pero no lo demasiado como para hacerle asco. Ademas, el sabor del café podía llegara suavizarse mucho teniendo presente las diversas masas secas y dulces que tenían a su disposición.

-Si debo confesarme, la verdad preferiría ser yo quien explique estos asuntos. Mas no me siento preparado, a pesar de que he estado estudiando respecto al tema desde que me anunciaron la inauguración de esta nueva ala. Fue demasiado rápido….- Dijo, como quien crear mas conversación. Estaría mas que seguro que a Revan no le interesaba en lo absoluto oír sus penas, pero se sentía en confianza con él. Si alguien más se lo preguntaba, sin dudar diría que es su amigo, y hasta cierto punto, su mejor confidente. Aunque tampoco podía jactarse de tener demasiada gente cercana. Simplemente era un rey sin nadie a quien reinar. La batuta, literalmente la tenía Phyrexis, y era más pesada de lo que él pudiera llegar a soñar sostener. No era que en su mente la idea de arrebatársela fuera algo normal. Todo lo contrario.

-¿Cómo ha estado usted?- Pregunta entonces, dejando la taza sobre el platillo, mientras dirige una amena sonrisa a su invitado. Ha sido hasta ese momento en que no ha notado que casi ha monopolizado la conversación. No ha tenido los suficientes buenos modales, y es algo que le pesa a esa altura. Ha pasado una semana desde que han hablado, pero siempre Lord Lahbach tiene cosas interesantes que contar. La semana pasada había narrado como discutió con un transeúnte mientras se dirigía a su hogar, al haberse cruzado con su vehículo, un caballo que perdió el control. Y aunque seguro no fue nada divertido para el pobre que tuvo que discutir con él, lo fue para su persona. No termina de creer el humor que puede llegar a tener su amigo.

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Re: Café y actualidad social. [Privado]

Mensaje por Phyrexis Irons el Dom Jun 08, 2014 2:00 pm

Sonido y calor hacen una canción que inspira el corazón de cualquiera que haya visto a esta sociedad crecer y que haya amasado con eso un poder inigualable, fortunas incalculables y mejor que todo eso una vida que se asegura es interminable. La verdadera expresión del caos siempre será la ambición si es que se le hace esa pregunta a Phyrexis, que se pasea balanceando su bastón dorado entre sus manos y tararea una melodía que ella sola entiende, porque no sigue ninguna de las reglas armoniosas de la verdadera música y es más bien parecida al rítmico ruido de los martillos golpeando el metal. Toda Miryathir canta para ella esas notas a donde que quiera que vaya, con un cuerpo que recibe mejor que ninguno las temperaturas que destacan en la ciudad del verdadero progreso, mientras que en todo el mundo prefieren dedicarle el tiempo a cosas anticuadas y primitivas, la cacofonía del trabajo de Miryathir es lo que la hace silbar algo que nada más ella entiende y que por ahora es lo que le importa. Vestido pulcro, flores vivas adornándola, zapatos que hacen resonar el suelo por dónde camina con un estilo que hace balancear su falda y que por normativa se hace ver elegante. Nada de eso pasa por la cabeza de la administradora, tiene algo más llamativo que quiere apreciar y es la pintura que ordenó que colgaran en una de las paredes para que se incluyera una sección en los recorridos dedicada a ella. La gran heroína de Miryathir, más grande y más poderosa que el Primero sin duda alguna, visionaria, victoriosa, hermosa, ¿Cómo se puede pensar que se va a hablar de la historia sin que ella esté presente? Trabaja muy duro todos los días, se merece un reconocimiento diario por eso.

- Espero de verdad que ese montón de esotéricos hayan hecho un buen trabajo... - Entre su andanza ansiosa, se imagina cómo será el retrato enorme que le han hecho. Seguro ha captado todo lo mejor de ella, lo que quiere decir la habrá captado completa en todo el radiante concepto de la palabra que la define: Perfecta. Dobla algunas esquinas, camina otros pasillos, hace todo el recorrido que se supone realizan los visitantes para apreciar toda la parte antes de ella y un montón de habladurías que no la inspiran ni la hacen sentirse interesada. Es cuando llega, con pasos muy comedidos y parecidos a los de un niño, a la sala donde hacen homenaje a su persona. Sus ojos se abren despacio lo más que pueden, su boca se abre ligeramente con la expresión de un niño que observa la montaña de dulces más grande que pueda existir, y se ve a sí misma con toda la gloria y magnificencia que los artistas pudieron plasmar en un lienzo. Magnifica, erguida, su retrato no le devolvía la mirada porque parecía estar viendo más allá de todo y todos, nada estaba a su nivel ni nada sería comparable a ella nunca. Es... Es... - ¡¿PERO QUE SE SUPONE QUE ES ESTO?! ¡¿ESTO VIENE DE KIL'DAGGOTH?! ¡¿POR QUE PARECE UNA PINTURA NORMAL?! - Es un fracaso. Esa cosa es estática, es solo un retrato más, es una pintura que pudo haber sido hecha por cualquiera. La administradora está entre decepcionada y enojada, golpeando con su tacón el suelo hasta aboyar la capa de metal que recubre toda la fortaleza de hierro. - ¡¿POR QUE NO SE MUEVE?! ¡¿POR QUE NO HACE ALGO?! ¡NO PARECE HECHA POR MAGOS EN LO ABSOLUTO! - El escándalo no tarda en llamar a otros trabajadores que quieren enterarse de que sucede, pero son bastante sabios de quedarse a una distancia prudencial y no arriesgarse a que la doncella de hierro pinte las paredes con la sangre de imprudentes.

- S-Señora... ¿Quiere... Quieres que la quitemos? Podemos pedir una nueva hoy mismo...

- No, déjala, esta linda, seguro no se va a deteriorar. Pediré indemnización en el siguiente tributo de todos modos. - Phyrexis se marcha como si nada hubiese pasado, como si su ira de ese momento jamás hubiese pasado y ni siquiera en su cara hay vestigio de haber estado molesta. - Y arreglen el suelo, algo lo ha hundido. - No es necesario ni que mire hacia atrás para ser escuchada, menos para saber cómo de inmediato los presentes se movilizan para reparar el piso. El siguiente cuarto es más interesante, con algo que puede hacerla sonreír de inmediato con la candidez y ternura que le produce cierto individuo que la ha enloquecido en todo aspecto -o la ha vuelto más insana de lo que ya es- por el hecho de disfrutar tanto con su sufrimiento como con su alegría. - ¡Eli~! - Por indecoroso que pueda parecer -porque a ella eso literalmente le da igual- deja caer su bastón dorado con un estruendoso sonido antes de abalanzarse sobre el chico tras haber saltado tal cual a un lado de la mesa y aprisionar al príncipe con una fuerza moderada, incapaz de matar, más si capaz de subyugarlo con la presencia incierta que puede tener la falsa inocencia. - Mi chico favorito~ ¿Escondiéndote de mí otra vez? Voy a pensar que ya no me amas ni un poquito... - Por efecto de su entrada ha quedado sentada sobre el regazo del muchacho, obligado a corresponder su abrazo antes de que lo liberara y la demente se apoyara de nuevo con sus pies en el suelo de la sala. Es recién ahí cuando da atención al participante de la reunión de café a la que ella obviamente no fue invitada, pero obviamente ella participará igual.

- Sir Revan Lahbach... Tan bonito y desordenado como siempre. - Parte del respeto viene de mantener una compostura y mostrarse no invasiva, pero es algo que el poder poco a poco le va quitando a las personas. Le muestra una sonrisa y acaricia las mejillas del hombre con ambas manos, un poco de cariño por alguien que le sirve en la batalla y se merece seguramente mucho más de lo que cualquiera podría pedir. Libera al visitante de sus caricias con un último y leve pellizco a su mentón, antes de colocarse con esa expresión de víbora a un costado de la mesa. - Muy bien, muy bien... ¿Podre saber de qué hablaban? Dos personas como ustedes suelen hablar de temas que por regla general domino bien... - Es en ese momento donde busca un lugar donde sentarse, y no encuentra mejor sitio que las piernas del príncipe que siempre termina víctima de todos sus juegos y malos días. Para ella seguro que ha de ser tierno el hecho de acariciarle una mejilla, pero segura está que con eso lo tortura... Adora ver esa mirada esmeralda llena de miedo y desesperación, cosa que más tarde seguro se encargará de inyectar más de eso.

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Re: Café y actualidad social. [Privado]

Mensaje por Revan Lahbach el Vie Jun 20, 2014 11:59 pm

La charla se mantuvo en silencio por un rato, seguro que Eliseo se encontraba perdido en sus pensamientos. Ojala Revan pudiera leer su mente y entender lo que estaba pensando, pero como carecía de dicha habilidad, le era imposible hacerlo. Aun así, podía identificar cierta desilusión en el rostro del joven que tenía delante de él, como si no esperaba aquella respuesta por parte de su acompañante en la charla. Escuchó atentamente lo que decía el joven Eliseo, y su semblante serio cambió a pensativo, lo correcto sería tratar de ayudarlo, de simplificar su búsqueda pero en su mente no encontraba a ninguna persona. Dejo de jugar con la taza vacía cuando su acompañante se acercó con una cafetera de hierro entre sus manos, y cayó el contenido de esta en la taza, llenándola con el café. Revan asintió con la cabeza en forma de agradecimiento.

Eliseo volvió a hablar, diciendo que se estuvo informando sobre el asunto pero no se sentía con la suficiente confianza.
—Sí no tienes confianza, no sirve de nada… —comentó el hombre de ojos rojos cuando su acompañante terminó de hablar, aunque trataba de animarlo, la forma en que lo había dicho fue bastante fría. Pero esto era común en é, y puede que Eliseo no se lo tomo a mal, después de todo hace un buen tiempo que se conocían.
—¿Cómo he estado? —se preguntó a si mismo al escuchar a su acompañante, se tomo su tiempo para responder, dándole un sorbo a su amargo café.
—Bien, nada importante… —se detuvo a la mitad, ya que escuchaba cierto ruido cerca de donde estaban. Lo suficientemente fuerte para que ambos lo oyeran fácilmente. En eso ingresa otra persona, que ciertamente Revan no esperaba ver. Era Phyrexis Irons, la soberana de Miryathir. Rápidamente ella se lanzó contra Eliseo, dejando caer su bastón el cual hizo un ruido al chocar contra el suelo. Le habló al joven pero Revan poca importancia le dio, aprovechando el momento para darle el último sorbo a su café. Hasta ese momento, Phyrexis no se había dado cuenta de la presencia del hombre.
—¿Desordenado? —preguntó al escuchar lo que le dijo la mujer, al ser un hombre que le gustaba estar elegante ante las demás personas, que le dijeran eso era algo que no podía aceptar, pero siendo ella quien lo decía, lo dejaría pasar. Revan no pudo reaccionar ante las caricias en sus mejillas por parte de la soberana. Al cabo de unos segundos se alejó de él y les preguntó a ambos de que hablaban, dando a entender que quería participar de la conversación.—El joven aquí presente quiere que de una lección de economía a los que vengan por este sitio. Lo cual no será posible, tengo otros asuntos que atender —se adelantó Revan, informándole a Phyrexis sobre la situación de la que hablaban, esperando una opinión de la soberana.
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Re: Café y actualidad social. [Privado]

Mensaje por Eliseo Toscana el Mar Jul 08, 2014 2:12 pm

La reunión se estaba desarrollando con completa normalidad. Como ya había hablado demasiado, considero que era momento de callarse y dejar hablar a Lord Lahbach aunque él en realidad fuera alguien de pocas palabras. Y siempre, palabras certeras y reales para lo que el soñador de Eliseo estaba acostumbrado a oír. Perder la esperanza de que las cosas tomen un rumbo calmo y sereno siempre es algo que puede esperar de este mundo, que es completamente lo contrario.  Pero tenía razón en lo que decía. Si no se tiene confianza, no sirve. ¿Cómo podría exponer algo si el mismo no estaba seguro de lo que debía decir? Nunca se debía perder la posibilidad de que hubiera algún curioso que quisiera preguntarle algo. Y el ingenio apremia en momentos donde su figura, como la de su nación y la misma dirigente podían quedar manchadas con una muestra de falta de conocimiento.

No obstante, no llego tener tiempo de responder algo. Un sonido metálico con un ruido y gritos de una voz muy conocida llegaron a sus oídos. En ese mismo momento, le recorrió por toda la espalda un escalofrió hasta su nuca, que anunciaba el terror que le empezaría a invadir dentro de poco. Más debía mantener compostura, porque cualquier error podría costarle caro, más de lo que su alma podría llegar a valer de ser empeñada. Suspiro, mientras aun no tenía al lobo mordisqueándole sus patas de cordero, tratando de relajarse en vano. Inclusive dejo la taza de café sobre la mesa, acomodándose para el choque. Oír el diminutivo de su nombre es la última señal de la masacre, antes de sentir como cae pesada sobre sus piernas, obligándola a recibirla entre sus brazos mientras disimula el espanto y el dolor del impacto. –Por favor… Mi Lady…. No… No piense eso de ningún modo…- Contesta de un modo ameno y con una pequeña sonrisa tímida y temerosa.

La liberación es similar al momento dónde sacan un puñal de tu espalda, mas la herida queda abierta, sangrante. No puede sentirse aliviado, porque obviamente ella no querrá irse de ese lugar, y es muy probable que la terminara transformando la reunión a lo que su conveniencia quiera. Después de dar un poco de ese amor inquietante, observa a ambos con esos zafiros plagados de una enfermedad ególatra. Sonríe, antes de exaltarse nuevamente al encontrar ella asiento en sus piernas, las cuales mantiene duras para que no tiemblen en ningún momento. Nunca va a acostumbrarse a ese trato, ni a esos dedos recubiertos en guantes de seda que acarician insistentemente sus mejillas que carecen de sangre para mostrarse sonrojado por la vergüenza y los nervios.

-Estábamos hablando sobre la nueva galería de economía que será abierta… Expresaba a Lord Lahbach que no me sentía del todo preparado para dar toda la información que los visitantes pudieran desear… Y buscaba su consejo y asesoramiento con respecto al tema….- Dijo, mientras se mantenía firme, buscando ser, irónicamente cómodo para la Directriz. Después de todo, seguro si le recomendaba buscar un asiento para ella, se sentiría ofendida y colérica. Lo mejor en ese instante, era hacer su visita cómoda, o al menos reconfortante. Por mucho que lo estresara a él.

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Re: Café y actualidad social. [Privado]

Mensaje por Phyrexis Irons el Sáb Jul 19, 2014 1:37 am

Hay algo que Phyrexis adora casi tanto como el sonido de su propia voz: el miedo ajeno, en especial si es hacia ella. El miedo la hace sentir superior, le da el control de hacer lo que quiera y toda su campaña de poder la ha orientado en infundir miedo en todo lo que desea dominar, con el uso de sus propias manos o de armas de fuego, se ha atribuido a si misma el derecho de poder apropiarse de lo que desee con la amenaza de su furia si algo llega a resistirse a su volátil actitud. Su mano acaricia el rostro de ese que disfruta ver sufrir, el hijo de un puerco cobarde e inútil del cual se encargó de la mejor manera posible, y que por suerte Eliseo no se parece en nada a él, aunque no importa con que cosa tenga parecido o no; Phyrexis puede elegir como se ven las cosas, y eso incluye a las personas. Ella no teme arrugar las ropas que llevan puesta los demás o de arruinar los accesorios que puedan llevar, es un privilegio que la reciban donde sea que ella aparezca y tiene el permiso de manipular lo que se le antoje, un sueño que desde niña ha cumplido y con el sonido de los tacones de sus botas lo reafirma, que en todo aspecto ella es la ley, y puede hablar cuando quiera sin importarle que otros tengan que callarse para eso. Es algo que ocasiona ella misma con su presencia, lo demanda si es que hay alguien bastante atrevido, porque nadie puede entender que todo lo que ella hace, es por amor a su pueblo.

Juega con los cabellos de Eliseo a sabiendas que lo puede desesperar, sabe que su tacto le es igual a que lo apunten ni siquiera con un arma cargada, sino con el cañón de un tanque que no tiene nada de sentimientos para dudar en dispararle. Ella está al tanto de las habilidades tan particulares del niño, esas que hacen que se pierda la voluntad de combatirlo y por eso ha sobrevivido todo este tiempo sin ser específicamente fuerte para la batalla; muchos no lo considerarían un hombre de verdad por preferir beber té en sus ratos libres, en lugar de ir de cacería o tirar unas partidas de poker en el casino mientras obligan a una señorita a quitarse la ropa a punta de pistola. Sin embargo sirve para lo que le ha asignado, prueba de ello es que parece querer reclutar a un soldado para darle contenido a su recorrido turístico por el castillo que le pertenece, y que a la vez no tiene. Es un castigo agradable para su linaje, tener que narrar la ineptitud de su familia y de la gloria de quienes destruyeron todo su legado.

- Ah, mi Eli siempre tan diligente... Tan inseguro de sí mismo... - El suspiro que se escapa de los labios de la administradora contrasta con la malicia que tiene dibujada en la cara, una sonrisa que adora verlo en ese estado. - Sir Revan ¿Qué puede ser más importante que ayudar al pobre Eli en su recorrido? Se debe sentir solo y por eso te está pidiendo ayuda... - Dice la administradora con la vista sobre el caballero al otro lado de la mesa, curiosa de esos asuntos que pueda tener en otra parte sin verle verdadero interés a una charla de economía. - La economía es mi fuerte, pero mi atención me pide que te haga una pregunta. - Se levanta de las piernas del asustado cachorro para dejarlo recobrar el aliento un poco, y se acerca hasta el trajeado caballero para mirarlo muy de cerca al inclinarse hacia él ya a pocos centímetros de su cara. - Dime, Revan... ¿Que traes entre manos? ¿Planeas volver al nexo?

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Re: Café y actualidad social. [Privado]

Mensaje por Revan Lahbach el Dom Ago 03, 2014 11:55 pm

La charla se sumió en un silencio absoluto desde la llegada de Phyrexis a la mesa, la cual se encontraba sentada sobre las piernas de Eliseo, y hasta parecía sufrir eso en su rostro, que lo disimulaba bastante bien. Pero era entendible, a pesar de aquella actitud de la soberana, era bien sabido que su sola presencia causaba miedo, incluso entre sus colaboradores, pero si se tenía cuidado con lo que decía no habría problemas, también había que tener en cuenta que ella ama a su pueblo por sobretodo lo demás, aunque nunca estaba de más ser precavido, y eso Revan lo sabía bien. Al caballero le gustaba esa sensación de que le tengan miedo, y se podía decir que era algo que tanto él y Phyrexis tenían en común. Eliseo dijo unas palabras tartamudeando, Revan nunca entendió el porqué de la gobernante para mantener vivo a aquel muchacho, y no era él único, se le dio la oportunidad de seguir viviendo a otros niños más durante ese día donde se ejecutó a los que ineptos reyes de aquel entonces. El hombre de cabello negro lo recordaba bastante bien ese momento.

Suspiró y miró su taza, la cual nuevamente se encontraba vacía, el levantarse podía significar una falta de respeto para Phyrexis y ciertamente él no quería eso, por lo que se aguardo de servirse más café. Era increíble como su voz dulce contrarrestaba con una sonrisa malvada que tenía en el rostro la soberana, esa combinación era estremecedora. Revan siguió observándolos, Eliseo daba más información acerca de lo que hablaban antes de que ella llegara al sitio, y seguramente la conversación tomaría otro rumbo con su presencia allí. Entonces preguntó que otros asuntos podían ser más importantes que ayudar a Eliseo con su presentación, hasta ahora solamente se había negado rotundamente sin dar una explicación concreta del porque. Quizá al muchacho si podía negarle algunas cosas, pero a Phyrexis no.
La dama volvió a preguntar, si que era perspicaz o quizá era que ya lo conocía lo suficiente a Revan para conocer su accionar. Esta se levantó de las piernas de Eliseo por unos segundos, acercando su rostro al del caballero, teniéndola solo a unos pocos centímetros.

—Eso es una idea a futuro, pero sí, tengo intenciones de volver —admitió el caballero, respondiendo la pregunta de la jefa. Aclaró su garganta y continuó. —Pero primero debo encargarme de un asunto en Luster, parece que unos ladrones organizados roban mercadería del Santuario. Pero no se debe preocupar Jefa, esas escorias serás aplastadas por mis propias manos —sentenció esas últimas palabras con fervor, aunque sin elevar la voz gruesa, con eso había dado las razones por las cuales no podía ayudar a Eliseo con su presentación.
—No la he visto hace un buen tiempo jefa, por lo que no puedo evitar preguntarle ¿Necesita que haga algo por usted? —preguntó con serenidad, sin dejar de mantener su elegancia en las palabras. Esperando una respuesta de Phyrexis y ver como seguía la conversación que se iba tornando interesante.
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Re: Café y actualidad social. [Privado]

Mensaje por Eliseo Toscana el Dom Ago 24, 2014 9:27 pm

Es un alivio el que ella se levantara finalmente de sus piernas, y aunque no corresponde decir que ha sido sin precedentes, pues el alivio es repetitivo cada vez que lo visita. La mejor parte es cuando ella finalmente se va, pues siente que el peso del miedo se desvanece de su cuerpo. ¿Cómo no tenerle miedo a esta mujer? Si aun le es completamente ajeno y los motivos por los cuales ha permitido que el siguiera vivo, mientras que el resto de su sangre ha sido condenada a la muerte para que ella misma pudiera conseguir sus almas. Un ápice de dolor se clava en su corazón de tan solo recordar que en esta mujer vive el alma de su madre, razón por la cual, quizás, tiene esas muestras espeluznantes de cariño con él. Claro, también debería considerar su deseo de hacerle tener miedo, o la misma habilidad que le confiere la posibilidad de arrebatar cualquier deseo de engendrarse violencia.  ¿Es bueno pensar demasiado en eso…?

Eliseo parpadea de manera pesada mientras la observa en cámara lenta moverse, tan típico del tiempo que comienza a ser más despacio cuando hace su aparición solo para prolongar su tortura. Ella repta hacia el señor Revan, para hablar sobre un asunto al que ese instante no piensa darle debida importancia. El joven, no obstante, pide permiso. –Si me disculpan, ya regreso.- Diría, anunciando su breve retirada para ir en busca de un asiento para la Lady Directora del Reino, y a su vez volver a irse presurosamente para traer en una bandeja un juego de tazas mas, y bocadillos que ya sabe por experiencia propia son del agrado de la mandataria. El acomoda todo con cuidado y siguiendo el protocolo que la elite exige en cosas tan superficiales como en que lugar debe estar tal cuchara y en que nivel de inclinación debe estar acomodado frente a cualquier comensal.  En ese sentido el heredero sin trono parecía simplemente una persona más de la servidumbre, con la ventada de que estaba mejor vestido que los demás.

Terminaría de servir café en la nueva e impecable taza para Phyrexis, mientras descubría del contenedor de metal que ocultaba una generosa cantidad de macarons de diversos sabores y algunos pequeños emparedados de carne salada y queso como los que comía como entremés durante sus horas de oficina.  Al terminar, decidió esperar detrás de la nueva silla que trajo para la mesa, para tener la cortesía de acomodarla cuando decidiera sentarse. Había estado ajeno por unos cuantos segundos en su corrida para buscar los complementos de esa improvisada reunión, pero rocíen ahora empezaría a hacerle ruido algo. Ciertamente había pasado bastante tiempo de la última referencia que tenia de la infame zona del Nexo. ¿Por qué Phyrexis había mencionado aquel lugar…? El era bastante joven cuando todo el cambio político y social comenzó en Miryathir, incluida la invasión a Nara y el descubrimiento del agente del caos como forma de poder. El mismo que en definitiva, fue el que haría que la mujer presente sea la mandataria indiscutible de esa tierra que era caliente por la constante actividad de maquinarias.

-Disculpe el atrevimiento, my lady. ¿Acasó planea realizar alguna expedición al Nexo…?- Diría con un tono dubitativo, aunque sus facciones normalmente huidizas y suaves se pondrían un poco mas duras, indudablemente preocupadas. No era realmente un gran fan del caos, a pesar de haber hecho contrato con el mismo. Pero consideraba que ese lugar no era realmente un buen objetivo para lo que sea que quisiera hacer la aterrorizante mujer. Sabría, o sospecharía para no pecar de vanidad, que la mandataria corría peligro,  y no precisamente por algún enemigo en el plano económico o político. Solo que algo le hacía pensar que de algún modo el mismo caos que ella abrazo, buscaría patearla y tirarla de la torre de metal y armas en que la puso.

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